martes, 7 de abril de 2015

El Convento de las Maravillas: su fundación, su papel en el “Dos de Mayo”, derribo y traslado.

“… un oficial, de uniforme azul, mandaba las dos piezas colocadas frente a la calle de San Pedro la Nueva (hoy del Dos de Mayo). Por cuenta de otro, del mismo uniforme y graduación, corrían las que enfilaban las calles de San Miguel y de San José (hoy de Daoiz y Velarde), apuntando una de ellas hacia la de San Bernardo, pues allí se esperaban nuevas fuerzas francesas en auxilio de las que invadían la Palma Alta y sitios inmediatos a la iglesia de la Maravillas”.
Esta es la referencia que se hace de la iglesia de las Maravillas en el asalto del Cuartel de Artillería de Monteleón (2 de mayo de 1808). Episodios Nacionales (el 19 de marzo y el 2 de mayo. Capítulo XVIII). 

Su fundación
El culto de la Virgen de las Maravillas es muy antiguo, anterior al siglo XVI, aunque su iglesia de construye en el siglo XVIII. El nombre del “Barrio de las Maravillas” viene de dicha Virgen; actualmente se denomina “Universidad” limitado por las siguientes calles: Princesa, Alberto Aguilera, Carranza, Fuencarral y Gran Vía.  

Su origen se remonta al año 1613, cuando una dama piadosa, doña Juana Barahona, fundó un Beaterio de Recogidas Terciarias Carmelitas, en una pequeña casa de la calle de Fuencarral. En 1616 se trasladan a la calle de la Palma, al lado de la Ermita de San Antón que se encontraba allí. Años después, en 1624, las beatas se constituyen en comunidad, fundando el Convento que se conoce como Nuestra Señora de Maravillas, para ello vinieron religiosas del Convento de la Concepción de Alcalá.

Se construye la actual Iglesia y se inaugura el 2 de febrero de 1647; tiene una sola nave, con capillas laterales y un pórtico, en la esquina de la calle de la Palma con la del Dos de Mayo; a base de arcos de piedra de medio punto. El proyecto se atribuye a los arquitectos Alonso Carbonell y Cristóbal Aguilera, autores del Palacio del Buen Retiro. En la Figura adjunta se ve la Iglesia y el Palacio de Monteleón, al cual nos referiremos más adelante,  con todo detalle.


Convento de Maravillas en Madrid

Figura 1. Plano de Texeira

El verdadero nombre del Convento es de San Antón, nombre arriba citado. La denominación de “Maravillas” viene de una imagen de la Virgen que se veneraba en su interior y que llevaba en sus manos una flor de “maravilla” (caléndula). Según la leyenda, las monjas encontraron un Niño Jesús entre las “maravillas” y lo colocaron en el regazo de la imagen; como la figura del Niño era muy pequeña, le hicieron un lecho de las citadas flores que le resaltaba.

A lo largo del tiempo la Iglesia de las Maravillas ha sido objeto de varias reformas, la más importante fue en el siglo XVIII, en 1770, transformando elementos barrocos de su interior en elementos neoclásicos. En la calle de la Palma se construye una puerta de entrada de granito con pilastras toscanas y un frontón, en 1869 se añade la espadaña actual.

Como veremos a lo largo del post, este Convento ha recibido varias denominaciones a lo largo de su existencia, por varias razones, incluso cuando se realiza su traslado a la ubicación actual. Su origen viene de una de las iglesias más antiguas de Madrid, anterior al Fuero de 1202, situada en la plaza del Conde Miranda y en la calle de San Justo, desaparecida a finales del siglo XVIII. La iglesia de San Miguel de los Octoes fue demolida en 1809, que estaba situada en el actual Mercado de San Miguel. La parroquialidad de San Miguel se unió a la de San Justo y Pastor, denominación anterior de la actual basílica de San Miguel. Finalmente en 1890, la parroquia de los niños San Justo y Pastor se trasladó a la de las Maravillas.

Sobre parte de la actual Plaza se asentaba el antiguo Convento de las Maravillas de monjas carmelitas del que sólo queda la citada iglesia.

Como se ve en la Figura 1, detrás de la Iglesia y del Palacio de Monteleón estaba situada la “Puerta de las Maravillas” cuyo nombre se debía al Convento. Ambos edificios estaban separados por la calle de San Miguel, hoy parte de la calle de  Daoiz. La mencionada Puerta era, en realidad,  un sencillo portillo que desaparece en 1690 al ampliar los duques el palacio; obra realizada por Jerónimo Churriguera para residencia de los marqueses.  Fue ocupado por personajes importantes de la corona: Isabel de Farnesio y su hijo, el infante Don Luis. Sufrió varios incendios que lo deterioraron. Tenía una amplia huerta y un gran jardín.

En el Plano de Tomás López (1785). (Esquema Parcela nº 2, La Vida Cotidiana en el Madrid del siglo XVIII, se puede ver un plano de toda la zona.

Convento de Maravillas en Madrid

Figura 2. Plano de Tomás López

Los límites son: c/San Bernardo y actuales Carranza y Fuencarral. Se indica la Puerta de los Pozos de Nieve. En dicho esquema destacan: Convento de las Maravillas (1), Pozos de Nieve (2) y Hospicio (3). En el trapecio (7) está vacío y corresponde al espacio donde se encontraba el Palacio de Monteleón. El Convento de las Salesas Nuevas, c/San Bernardo, 72 se construye unos años después en 1798, estaría situado en la parte inferior izquierda del citado trapecio. Asimismo, parte del mismo está, actualmente, ocupado por la Plaza del Dos de Mayo.

Su papel en el Dos de Mayo
En la actual Plaza del Dos de Mayo estuvo situado el Cuartel de Artillería de Monteleón, sobre el Palacio del mismo nombre,  donde los famosos Daoiz y Velarde se enfrentaron a los franceses y murieron junto a otros muchos madrileños en la citada jornada del Dos de Mayo de 1808. En 1807, Godoy había adecuado los edificios como Parque, Museo y Armería del Cuerpo de Artillería. La mitad del solar estaba ocupado por edificios dedicados a vivienda.

Son varios los pintores que representan en sus cuadros los sucesos del Dos de Mayo en la defensa del Cuartel de Monteleón: Joaquín Sorolla pinta en 1884 la “Defensa del Parque de Artillería de Monteleón”; el romántico Leonardo Alenza pintó en 1835 la “Muerte de Doiz y Velarde en el Parque de Artillería de Monteleón”. Pero el que mejor representa estos sucesos es Manuel Castellano: “La muerte de Daoiz y defensa del Parque” de 1862 y “Muerte de Velarde el dos de mayo de 1808”, pintado en 1862 (al fondo se ve la Iglesia de las Maravillas, tras las tapias del cuartel).  El cuadro original se conserva en el Museo de Historia de Madrid y en éste se ve perfectamente, en la parte superior, el remate de la citada Iglesia que en la figura adjunta está cortada en su parte superior.   


Muerte de Velarde

Figura 3.”Muerte de Velarde el dos de mayo de 1808”

Según las crónicas, las monjas atendían a muertos y heridos de ambos bandos, adecuando una zona del Convento como Hospital de campaña.

No sólo murieron soldados del Parque de Artillería sino que también se produjouna matanza entre la gente que pasaba por allí. Contra el muro del Convento se fusilaron a bastantes hombres; la cifra exacta de fallecidos es imposible de establecer ya que las actas de defunción de hicieron desaparecer de los libros parroquiales. Asimismo, en esta zona murieron Clara del Rey y Manuela Malasaña.

En el atrio de la Iglesia hay una “Placa conmemorativa de homenaje” a la labor de las monjas y del capellán.

Convento de Maravillas en Madrid

Figura 4. Placa conmemorativa

Derribo y traslado
Teniendo en cuenta que el Cuartel había sido destruido, con motivo de la Desamortización se decide la demolición del Convento para realizar la configuración de la Plaza, abriéndose nuevas calles; dicho derribo se realiza en 1869.  Parte del jardín del Palacio sigue existiendo en el huerto de las monjas de las Salesas Nuevas (c/San Bernardo, 72). En la Figura adjunta se puede ver el mal estado de ambos edificios, como quedaron después de la contienda.

Ruinas del Convento Maravillas en Madrid

Figura 5. Convento y ruinas del Cuartel

La estructura urbana era muy distinta a la actual que se remodeló a mitad del siglo XIX. Ya hemos comentado que en el solar estaba el cuartel de Monteleón sobre el antiguo palacio de los duques del mismo nombre; se abrieron nuevas calles: Ruiz, Malsaña y Monteleón y otras cambiaron de nombre: Daoiz, Velarde y se configura la Plaza del Dos de Mayo.

Convento Maravillas de Madrid

Figura 6. Planimetría del siglo XIX

En el centro de la Plaza se encuentra un monumento conmemorativo que representa a los héroes en su lucha con los franceses (Figura 7), bajo el arco de entrada que representa la puerta del antiguo cuartel. La escultura de mármol es de Francisco Jareño y Alarcón y Antonio Solá; es un ejemplo de escultura neoclásica promovida por el rey Fernando VII (1822) y sufragada por el Cuerpo de Artillería. Esta escultura ha tenido varios emplazamiento: frente al Museo del Prado (Puerta de Velázquez), Parterre del Retiro, en la confluencia de las calles Carranza y Ruiz y finalmente en el lugar actual. Los héroes están enterrados en el Monumento a los Héroes del Dos de Mayo, en el Paseo del Prado.

Plaza del Dos de Mayo en Madrid

Figura 7. Escultura de los héroes Daoíz y Velarde

Después de dicha demolición sólo queda en pie y en uso la Iglesia de San Justo y Pastor; a la misma se accede por el pórtico de la calle de Dos de Mayo, la portada de la calle de Palma está cerrada. En su interior destaca el retablo de la Imagen de la Virgen;   en una capilla, situada al fondo de la epístola se fundó la Orden Humanitaria de la Santa Cruz y Víctimas del Dos de Mayo. Esta Orden Hospitalaria fue el germen de la Primera Asamblea de la Cruz Roja española. En dicha capilla se encuentra una imagen del Cristo de la Buena Muerte, anónimo del siglo XV, que debía proceder de San Miguel o del convento de San Gil. En la Figura 8 se puede ver una vista de la Plaza actual y de la Iglesia.


Figura 8. Vista de la Plaza del Dos de Mayo

En una de sus fachadas que; corresponde a la zona que se demolió el Convento,  se aprecia una placa conmemorativa de la lucha de Daoiz y Velarde, en el Dos de Mayo, en contra de las fuerzas de Napoleón.

Convento Maravillas en Madrid

Figura 9. Vista de la Iglesia desde la calle de la Palma

Como podemos ver en la Figura adjunta la estructura urbana es muy distinta a la primitiva: abriéndose nuevas calles y construyéndose varios edificios de viviendas.

Plaza del Dos de Mayo

Figura 10. Planta de la Plaza del Dos de Mayo y aledaños

Las monjas sufrieron varios traslados. En primer lugar  fueron acogidas por las mercedarias del Convento de Juan de Alarcón (“Alarconas”) en la calle de Valverde, donde estuvieron hasta el año 1891. Después se trasladaron a un hotelito del Paseo del Obelisco (actual General Martínez Campos); allí construyeron una capilla donde instalaron una imagen de la Virgen. No pudieron pagar las obras y se trasladaron, de nuevo, a las Comendadoras de Santiago que las recibieron.

Después de los sucesivos traslados, finalmente, las monjas encontraron el acomodo definitivo. Gracias a la cesión y el patronazgo de los señores don Saturnino Calderón y su esposa Milagros Gosalvez, les donaron un amplio solar de 1.742 m2 en la calle de Príncipe de Vergara, esquina a la calle de Goya.

El día 20 de mayo de 1902 se puso la primera piedra del nuevo edificio; éste se acabó dos años más tarde y se inauguró en marzo de 1904. El proyecto del templo y del Convento se realiza por Manuel Ortiz de Villajos, con su estilo ecléctico impregnado de elementos neogóticos, muy típico de la citada época, de comienzos del siglo XX. La denominación actual del conjunto es “Maravillas Nuevo”.
En la Guerra Civil, la iglesia sufrió numerosos daños en su decoración, perdiéndose varias imágenes; fue necesario realizar una nueva de “Nuestra Señora de las Maravillas”, obre de Ricardo Font, en 1940.

Convento Maravillas de Madrid

Figura 11. Vista de la fachada del conjunto de “Maravillas Nuevo”

Este arquitecto junto a su hermano Agustín, son los autores del Colegio-Asilo de Santa Marca (Plaza de la Virgen Guadalupana). Emplean elementos mudéjares, de moda en la época, especialmente para este tipo de instituciones (conventos, asilos, colegios, iglesias, etc.) Por  su carácter tardío, se emplean otros elementos como son detalles neogóticos en ventanas y pináculos que rematan las cubiertas.  

Fuentes de Investigación:
DEL CORRAL, JOSÉ. La vida cotidiana en el Madrid del siglo XVIII. Ediciones LA LIBRERÍA.
GARCÍA GUTIERREZ, PEDRO F y MARTÍN CARBAJO, AGUSTÍN F. Iglesias Conventuales de Madrid. Ediciones LA LIBRERÍA. 2011.
GEA, ISABEL El Madrid Desaparecido. Ediciones LA LIBRERÍA, 2003.
OSORIO GARCÍA DE OTEIZA, CARLOS. IGLESIAS DE MADRID. Ediciones LA LIBRERÍA. 2014.
NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO. La Casa-Palacio y el Asilo Santamarca. 1984. Archivo Digital UPM.

Fuentes de información:


Fuentes de información de las imágenes:
  • Figuras 4,7,9 y 11: Fotografias del autor 
  • Figura 1. Plano de Pedro de Texeira. 1656.
  • Figura 2. Plano de Tomás López.1785.  DEL CORRAL, JOSÉ. La vida cotidiana en el Madrid del siglo XVIII.  (Pág. 200). Ediciones LA LIBRERÍA.
  • Figura 3. “Muerte de Velarde en dos de Mayo de 1808”. Manuel Castellano 1862.   www.somosmalasana.com/el-dos-mayo-de-1808-en-la-pintura/
  • Figura 5. Convento y ruinas del Cuartel de Monteleón. madridconvento-sigma.blogspot.com-es/2013/05/iglesia-de-las-maravillas-y-plaza-del.html
  • Figura 6. Planimetría de Madrid del siglo XIX. Levantamientos topográficos del Instituto Geográfico Nacional.
  • Figura 8. Vista de la Plaza del Dos de Mayo. Nuestra Señora de las Maravillas/ Arte en Madrid
  • Figura 10. Planta de la Plaza del Dos de Mayo y aledaños. Nomecalles. Nomenclátor oficial y callejero



Índice de figuras:

Figura 1. Plano de Pedro de Texeira
Figura 2. Plano de Tomás López 
Figura 3. “Muerte de Velarde en dos de Mayo de 1808” 
Figura 4. Placa conmemorativa
Figura 5. Convento y ruinas del Cuartel de Monteleón
Figura 6. Planimetría de Madrid del siglo XIX
Figura 7. Escultura de Daoiz y Velarde
Figura 8. Vista de la Plaza del Dos de Mayo
Figura 9. Vista de la Iglesia desde la calle de la Palma
Figura 10. Planta de la Plaza del Dos de Mayo y aledaños
Figura 11. Vista de la fachada de “Maravillas Nuevo”


jueves, 29 de enero de 2015

La Cerca de Felipe IV. Los restos consolidados

Siempre nos llamó la atención la Cerca de Felipe IV, levantada en 1625, conocer cuáles eras sus objetivos, si ya no había guerra, y el porqué de la existencia de ese recinto amurallado. Asimismo, nos causa gran interés los restos de la misma que se conservan y ha sido consolidados en la Ronda de Segovia. El objetivo de este post es encontrar la respuesta a estas cuestiones, todo ello enmarcado en las distintas fortificaciones que se levantaron en Madrid.

Conviene distinguir entre “muralla” y “cerca”. La “muralla” tiene un fin defensivo por lo que se levantan y mantienen, en la época, que hay conflictos bélicos. Por el contrario las “cercas son más modernas” y servían para el control de la población, como medidas sanitarias y, sobre todo, para la recaudación de impuestos. En ambos casos había unos elementos interesantes de los cuales nos han quedado restos, rastros y huellas, nos referimos a las puertas y postigos. Muchas de las puertas al derribarse por el paso del tiempo han dado lugar a plazas cuyos nombres recuerdan a los originales: Puerta Cerrada, Puerta de Moros, La Cruz Verde, etc.

Primeras fortificaciones
Sabemos que el origen de Madrid corresponde a una fundación islámica; su fortificación se realiza en los últimos años del emirato de Muhamed I (852-886), era hijo de Abderraman II e hizo una reestructuración administrativa y militar del estado Omeya de Córdoba.

El primer recinto comprendía la llamada “colina del palacio” donde se encontraba la fortaleza y la medina con sus murallas y sus puertas. Se conservan los cimientos y un lienzo de la muralla en la Cuesta de la Vega; su aparejo está compuesto de dos paramentos exteriores y un núcleo de mampostería trabada con argamasa de cal.



Figura 1. Restos de la muralla musulmana (Cuesta de la Vega)

Aprovechando el marco del “Plan E” (2009-2010) se propuso poner en valor el entorno próximo a la muralla. Se redactó un proyecto en el que sus objetivos principales eran: potenciar su vocación de mirador sobre el resto del parque y las murallas; asimismo, el espacio debía recrear un jardín cuya idea recordara a un jardín hispano árabe y que tanta importancia ha tenido en nuestra historia de la jardinería.  Algunas de las especies más significativas de este jardín son: los olivos, magnolios, almez, romero, jazmín, laurel y madroño.

La segunda muralla corresponde al período cristiano, después de la conquista de Madrid por Alfonso VI hacia 1083. Partía de la muralla islámica y llegaba hasta la iglesia de San Andrés, la Cava Baja, Puerta Cerrada, Cuchilleros, etc. y llegaba hasta la plaza de Ópera y el Palacio. Tuvo cuatro puertas: de Moros, Puerta Cerrada, Guadalajara y Banaldú.

J. Oliver Asín, en 1950, encontró parte de la muralla junto al Viaducto. Cuatro años después fue declarada Monumento Nacional y, posteriormente, comenzaron distintas campañas de excavación y se fueron localizando otros restos de la muralla cristiana en varios edificios y plazas: Bailén, Angosta de Mancebos, Don Pedro, Cava Baja, Almendro, etc.

Figura 2. Planta de fortificaciones y recintos amurallados de Madrid

Restos de esta muralla cristiana se han encontrado, hace pocos años, al demoler un edificio en la calle de la Escalinata, al lado de la Plaza de Isabel II. Dichos restos se aprecian, en la foto adjunta, formando parte del edificio que ha quedado al aire.


Figura 3. Restos de la muralla cristiana (Calle de la Escalinata, 21)

Estas primeras fortificaciones las podemos considerar “murallas” ya que tenían un fin defensivo. A partir del siglo XII se fundaron fuera de la muralla cristiana, monasterios y ermitas, a ambos lados de los caminos de salida de la ciudad lo que dio lugar a la formación de varios arrabales. Se calcula que abarcaba unas 70 ha.

A partir del siglo XV se consideraba que ya no habría más guerras, la ciudad estaba consolidada y no había riesgos de invasores. En el año 1438, en el reinado de Juan II se construye la Cerca del Arrabal por una epidemia de peste en la ciudad. Juan II y su hijo Enrique IV, padre y hermanastro, respectivamente, de Isabel de Castilla pasaban temporadas en Madrid, cazando en la zona del Pardo.

El término  arrabal (del árabe hispánico arrabáḍ, y este del árabe clásico rabaḍ) es una agrupación orgánica (sin planeamiento urbanístico previo) de viviendas y comercios, normalmente asociado a clases bajas. El término se aplica normalmente para definir los crecimientos descontrolados que tuvieron lugar en las ciudades europeas durante la Edad Media. Cuando el territorio encerrado por las murallas comenzaba a escasear surgían viviendas en torno a las puertas, los caminos principales que partían de los núcleos de población y en torno a los nuevos monasterios que se fundaban fuera de las murallas. Posteriormente se hacía necesaria la construcción de una nueva muralla, más amplia, y los arrabales quedaban incluidos en la ciudad como un barrio.

Según algunos autores, algunos de los arrabales ya contaban con su propia cerca y lo que se hizo fue unirlos. Tenía ocho puertas y postigos: Puerta de Santo Domingo, Postigo de San Martín, Puerta del Sol, 1ª Puerta de Atocha (situada en la Plaza de Jacinto Benavente), Postigo de San Millán, Puerta de la Latina, Puerta de Moros y Puerta de la Vega; muchos de estos nombres se conservan hoy en día.

La Cerca de Felipe II
Hacia 1561, Felipe II  toma la decisión de trasladar la capitalidad de Toledo a la ciudad de Madrid. Esta idea, parece ser, que ya se la había comentado su padre, el emperador Carlos I, que le hizo el encargo de mejorar el Alcázar ya que no reunía buenas condiciones de habitabilidad para la Corte. Madrid, en ese momento, era una villa de unos 15.000 habitantes. Con este traslado, el rey conseguía mejorar varios aspectos de los que carecía Toledo: posibilidad de crecimiento, agua en abundancia, aire más sano, buenas zonas de caza,  espeso arbolado y vegetación y, además, estaba alejado del arzobispo de Toledo.

La ciudad, en el momento, que empezó a ser sede de la Corte empezó a crecer de una manera exponencial; no hay que olvidar que Felipe II era el monarca más poderoso del mundo. Unos años después, en 1566, Felipe II mandó construir una nueva Cerca, sin torres y almenas, ya que no tenía fin defensivo como las murallas anteriores y su objetivo principal era el control fiscal y sanitario. Se ejecutó con mampostería y abarcaba una extensión de 125 ha.

La nueva Cerca tuvo siete puertas: Vega, Segovia, Toledo, Antón Martín, Sol, Red de San Luis, Santo Domingo y el Postigo de San Martín; casi todas ellas nos han llegado hasta nuestros días. En la Figura 4 se puede ver un esquema de la citada Cerca.

Figura 4. Esquema de la Cerca de Felipe II

La Cerca de Felipe IV
En 1621, Felipe III muere en el Alcázar y su hijo, Felipe IV, fue coronado rey con 17 años. Durante este reinado la población aumentó un 200% con respecto a la de su abuelo, Felipe II, por lo que fue necesario ampliar los límites de Madrid.

Entre las obras más importantes que se ejecutaron en la ciudad fueron la Cerca  y el Palacio del Buen Retiro tenemos: el Palacio del Buen Retiro de Madrid fue un conjunto arquitectónico de grandes dimensiones diseñado por el arquitecto Alonso Carbonel,  construido en tres años (1630-1633) por orden de Felipe IV, según el consejo de su valido el Conde Duque de Olivares, como segunda residencia y lugar de recreo (de ahí su nombre). Se edificó en lo que entonces era el límite oriental de la ciudad. Hoy en día se conoce por los escasos vestigios que nos quedan:  Salón de Reinos, anterior Museo del Ejército y el Salón de Baile, Casón del Buen Retiro y por sus jardines, que hoy conforman el Parque del Retiro.

Figura 5. Palacio del Buen Retiro  (Jusepe Leonardo)
La Real Cerca de Felipe IV fue obra del arquitecto Juan Gómez de Mora, arquitecto mayor del rey y del ayuntamiento. Sustituyó a las anteriores cercas de Felipe II y del Arrabal permitiendo el crecimiento de la población.

La mencionada Cerca provocó varios efectos en el desarrollo urbano: impidió la expansión horizontal de Madrid hasta bien entrado el siglo XIX, hacinando su población durante más de 200 años. Cuando fue demolida, pudieron acometerse los primeros  ensanches,  favoreciendo un cierto crecimiento vertical, dando lugar a las corralas,  viviendas dispuestas en varias alturas y organizadas en corredera, alrededor de un gran patio común.

Para acoger a la nueva población y a las edificaciones que se construyeron se construye  la nueva Cerca con fines fiscales, sanitarios y de seguridad. Asimismo, se controla el acceso de las mercancías y víveres y se asegura el cobro de impuestos y vigilancia de quien entraba y salía. Para poder levantarla se aplicó una sisa de vino (sisa es un tipo de tributo que se paga por razón de las cosas vendidas o mantenimiento que constan de peso y medidas; se deriva del verbo hebreo sisah, que significa “quitar” o “sustraer”. En 1626 se estableció una sisa de vino del 6,60%.
La idea de la nueva Cerca parte en 1614, de Gómez de Mora, marcando sus límites en 1617; su trazado se adaptó a la configuración del terreno, lo que hizo que fuera irregular, se ejecutó por tramos o sectores separados,  que debían ser realizados por maestros arquitectos. En cada uno de ellos se colocó una puerta o un portillo que tenía menos importancia. La denominación de los mismos se puede ver en el plano adjunto (Figura 6). Las puertas estaban abiertas hasta las 10,00 horas en invierno y hasta las 11,00 en verano. Pasado este tiempo un retén permitía el paso.

Figura 6. Esquema de la Cerca de Felipe IV

Pedro de Ribera había realizado una puerta, a instancias del Marqués de Vadillo, construida en 1727 y demolida en 1770 cuando se hizo una remodelación del Paseo de San Vicente. Esta puerta fue sustituida por otra que destacaba por su arquitectura, ejecutada por Sabatini en 1775 (Figura 7), encargada por Carlos III.  


Figura 7. Puerta de San Vicente (Francisco Sabitini)
Para la construcción de la Cerca se empleó ladrillo, argamasa y tierra. Abarcaba una superficie de 500 ha., contando con las 150 que ocupaban el Parque y el Palacio del Buen Retiro y tenía una longitud de 13 km. En 1650 abarcaba la Montaña del Príncipe Pío, Buen Retiro y la Ermita de Atocha.
Se emplea un sistema constructivo de tres o cuatro pies de espesor con tres o más hiladas de cajones de grandes mampuestos de pedernal entre verdugadas de ladrillo, trabadas a intervalos de dos metros por encadenados verticales del mismo material. Este aparejo se denomina a “la toledana”, que procede de construcciones mudéjares. Es una tipología muy habitual en Madrid que se ejecuta durante los siglos XV, XVII y XVIII.
Las salidas de Madrid estaban indicadas por cinco puertas reales o de registro en las que se pagaban los impuestos: Segovia, Toledo, Atocha, Alcalá y Bilbao (o de los Pozos de Nieve) y catorce portillos de menor importancia.
Esta Cerca se mantuvo en pie casi dos siglos limitando el crecimiento de Madrid. Se derribó en 1868 durante la Revolución Gloriosa por ser considerada un símbolo isabelino. Como la población se fue incrementando hasta los 100.000 habitantes de finales del siglo XVII, las numerosas huertas y jardines interiores fueron desapareciendo para convertirse en edificaciones. En la Figura 8 se puede ver el límite aproximado de la Cerca, se indican los edificios más notables: iglesias,  conventos, palacios y edificios civiles.
Figura 8. Límite de la Cerca con los edificios más notables

Los restos de la Cerca de Felipe IV
Los únicos restos de la Cerca que se conservan son los siguientes:
  • El tramo consolidado en la Ronda de Segovia, semiesquina a la Puerta de Toledo, al cual nos referiremos, de manera detallada, más adelante.
  •  Un tramo formando parte de un  muro de contención, en el Parque de la Cornisa, detrás de San Francisco el Grande y que formaba parte de la Casa de Gil Imón y, del que  se derrumbó una zona importante.
  •   En el aparcamiento de la calle de Serrano y durante la excavación del mismo (2009) frente a la verja del Museo Arqueológico, se encontró un lienzo de ladrillo cocido y mampostería de caliza y pedernal de unos 12,00 metros de longitud por 1,50 metros de anchura y unos 2,00 metros de altura que los especialistas han considerado como parte de la Cerca de Felipe IV. La Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid ha dictado una resolución por la que obliga al Ayuntamiento a: “proteger, conservar y salvaguardar la integridad de los restos encontrados”. Como dice  el historiador Francisco Marín Perellón se trata de un: ”documento arqueológico excepcional”. Además, se ha encontrado un Viaje de Agua que procedía del ramal principal del Viaje del Abroñigal Alto y que se construyó a comienzos del siglo XVIII. Este hallazgo supone un problema en la ejecución del aparcamiento de la citada calle.
  • El Ayuntamiento propuso desmontar algunos metros de la Cerca y montarlos en la superficie de la Plaza de Colón o en otra plaza. No se tienen noticias de si se ha conservado o derribado.


Los restos consolidados de la Cerca de Felipe IV
Como ya hemos indicado anteriormente, en la Ronda de Segovia, semiesquina a la Puerta de Toledo, y al lado del Parque de Bomberos se conservan unos restos consolidados de la mencionada Cerca. Los restos primitivos eran fruto de una restauración del siglo XVIII, llevada a cabo por el arquitecto Juan Pedro Arnal que se ajusta al  modelo que impuso el Concejo. Este tratamiento que se le han dado a los restos nos ayuda a entender, al menos, el tamaño original de la misma, coordinando tres tipos de materiales: ladrillo,  mampostería y hormigón visto en color blanco.

Figura 9: Restos de la Cerca. Vista de conjunto
Estos restos tienen una forma de L, hacia el interior y unas dimensiones de unos 7,00 metros aproximadamente. La base inferior es de mampostería y tiene una altura de 1,60 metros, desde el punto más bajo,  y una anchura de 0,90 metros, aproximadamente. La altura total es de 5,60 metros y el muro tiene una anchura media de unos 0,70 metros.
El lienzo es de ladrillo visto, de color rojo, con aparejo a la toledana  a base de hiladas de ladrillo y mampostería. Se corona y refuerza con una estructura de hormigón visto, en color blanco, ejecutado mediante cajones, delimitados por berenjenos.
En la cara que da a la calle de Segovia se distinguen varios remates de distintos ladrillos e incluso algunos de ellos están encalados, incluso, se ve una pequeña hornacina remate con un arco apuntado y en la otra hay restos de una conducción de barro vidriado. En ambas caras se distinguen los mechinales.
Figura 10: Restos de la Cerca. Vista desde la Ronda de Segovia
En la parte interior, en el vértice de la L, hay una zona delimitada por una valla metálica y en la parte superior hay un plano rotulado, indicando la situación de este tramo de la Cerca.
El encuentro del hormigón con la parte original de la Cerca se realiza, por ambas caras, de una manera escalonada.
Figura 11: Restos de la Cerca. Detalle
El gobierno autonómico era consciente del valor arqueológico, histórico y monumental de los sucesivos cerramientos madrileños por lo  que se declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico los recintos de la Villa de Madrid (murallas, cerca de Felipe IV y ensanche) mediante el Decreto 41/1995, publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid de 22 de mayo de 1995.
Tanto según lo comentado en el texto ayudado con las figuras, hemos dado respuesta a las cuestiones que hemos comentado, al principio; de manera que conocemos las circunstancias que rodearon la construcción de la Cerca de Felipe IV así como los antecedentes anteriores.

Fuentes de Información:
AAVV Servicio Histórico del COAM. Arquitectura de Madrid. Casco Histórico. Fundación COAM. 2003
GEA, Mª ISABEL. El Madrid Desaparecido. Ediciones La Librería. 2003
PATÓN, VICENTE. La Real Cerca de Felipe IV y su presencia actual. La silueta del corazón urbano. Ilustración de Madrid. Nº 16. Verano 2010.
RAMOS, ROSALÍA y REVILLA, FIDEL. Breve Historia de Madrid. Ediciones La Librería. 2012

Fuentes de Información de la Imágenes:
Figuras 1, 3, 9, 10 y 11: Fotos del Autor
Figura 2: Arquitectura de Madrid. Casco Histórico. (Página 17)PUBLICACION COAM
Figura 4: Esquema de la Cerca de Felipe II. El Madrid Desaparecido. Isabel Gea. (Pág. 74)
Figura 5: Palacio del Buen Retiro (Jusepe Leonardo).https://wwwMuseodelprado.es/…..
Figura 6: Esquema de la Cerca de Felipe IV. El Madrid Desaparecido. Isabel Gea. (Pág. 75)
Figura 7: Puerta de San Vicente (Francisco Sabatini) www.viendomadrid.com/2011/06/puerta-de-san-vicente.html
Figura 8: Límite de la Cerca de Felipe IV con los edificios más notables. Atlas Histórico de Madrid .Lunwerg editores. Madrid 1995
Índice de Figuras:
Figura 1: Restos de la muralla musulmana (Cuesta de la Vega)
Figura 2: Plantas de fortificaciones y recintos amurallados
Figura 3: Restos de la muralla cristiana (c/Escalinata, 21)
Figura 4: Esquema de la Cerca de Felipe II.
Figura 5: Palacio del Buen Retiro (Jusepe Leonardo)
Figura 6: Esquema de la Cerca de Felipe IV.
Figura 7: Puerta de San Vicente (Francisco Sabatini).
Figura 8: Límite de la Cerca de Felipe IV con los edificios más notables.
Figura 9: Restos de la Cerca. Vista de conjunto
Figura 10: Restos de la Cerca. Vista desde la Ronda de Segovia

Figura 11. Restos de la Cerca. Detalle