miércoles, 28 de mayo de 2014

Los Jardines de Recreo

“Los Jardines de Recreo” se pusieron de moda, en Madrid,  en el siglo XIX. Eran unas zonas verdes, ajardinadas, con árboles, que se abrían al público en ciertas épocas del año: de primavera a otoño. Además de paseardisfrutar de la naturaleza, se podía asistir a espectáculos: conciertos, representaciones teatrales, bailes y había otros espacios dedicados a la diversión: cafés, restaurantes, espectáculos de circo e incluso en alguno de ellos (“Los Campos Elíseos”) había una Ría para realizar paseos en barca.

Los primeros “Jardines de Recreo” se construyen hacia 1834, por un artículo de Larra (Revista Española nº20 de junio de 1834), en el que habla de que no había estos Jardines en Madrid y que sí existían en otras ciudades europeas.
Se llegaron a construir una gran cantidad de ellos, de distintos tamaños y con varias dotaciones encaminadas a la diversión del público. Eran frecuentados por las clases medias, las clases más populares iban a los merenderos de las afueras, donde podían bailar al aire libre. Hubo un intento de Jardín de este tipo en la Plaza de Alonso Martínez, “los Jardines de Minerva”, donde los usuarios se podían llevar la merienda de casa.
María Isabel Gea, en su libro: Diccionario Enciclopédico de Madrid nos llega a hablar de 15 “Jardines de Recreo”, dejando fuera de la relación el Jardín Botánico de Alfonso XIII (Avda. Complutense).
Por un problema de extensión, hablaremos de algunos de ellos, los que nos parecen más interesantes, curiosos y frecuentados por los madrileños; y que pueden ser una muestra de este tipo de espacios ajardinados, dedicados a la diversión.
“El Jardín de las Delicias”
Fue el primer Jardín que se abrió; en 1834. Estaba situado en el Paseo de Recoletos, entre las calles de Bárbara de Braganza y Almirante. El acceso se realizaba por esta última calle, citada, y la entrada costaba cuatro reales. Estaba dividido en tres niveles distintos separados por barandillas de hierro. En el nivel intermedio, había una plazoleta con una fuente en el centro. El tercer nivel estaba ocupado por una huerta. Sobre este “Jardín de las Delicias”, Larra dice: “… está abierto en Recoletos, es pequeño pero bonito. Tiene un estanque y dos grutas, es útil para almorzar en las mañanas deliciosas de primavera y pasear en las noches de verano”.

“El Jardín de Apolo”
Se construye en 1835 en la glorieta de Bilbao, entre las calle de Divino Pastor y Manuela Malasaña. Era un jardín muy frondoso con caminos, siguiendo un trazado laberíntico. Además, había un teatro, una fonda, cenadores y mesas rústicas. Era frecuentado por las clases medias. Larra sobre este Jardín dice: “... está en el extremo de la calle de Fuencarral, no goza de un posición muy ventajosa, pero una vez allí, el curioso lo reconoce como un verdadero establecimiento de recreo y diversión”.   
“El Jardín de la Alhambra”
Estaba situado junto al teatro del mismo nombre que se hallaba en la calle de Libertad, esquina a la calle de San Marcos, fue construido en 1870. En las noches de verano la gente salía, en los entreactos, a tomar el fresco en el Jardín. El teatro siguió en funcionamiento hasta 1905, pero el Jardín duró poco tiempo.


Anteriormente, entre las calles de Augusto Figueroa, Libertad, San Marcos y el pasaje de la Alhambra existía el Convento de las Mercedarías Descalzas de San Fernando, construido en 1698 y demolido en la Desamortización, en 1869, un año antes de que se construyera el teatro y el Jardín. 


Figura 1. Esquema de la ocupación del Convento Mercedarías Descalzas de San Fernando 

En la Figura 2 se puede ver una vista del estado actual del Pasaje de la Alhambra que es un patio cerrado entre viviendas.


Figura 2. Vista actual del Pasaje de la Alhambra

“Los Jardines del Arquitecto Ribera”
Estaban situados en la calle de Barceló; hoy día todavía, existen con el mismo nombre, detrás del Museo de Historia de Madrid, el antiguo Hospicio. Se conserva la Fuente de Ribera (“Fuente de la Fama”), figuras coronadas por un ángel con una trompeta, en la parte inferior hay imágenes de delfines, jarrones y angelotes. Dicha Fuente fue concebida por Pedro de Ribera para formar parte de la Plaza de Antón Martín, donde se instaló, a mediados del siglo XVIII, próxima a los hospitales de San Juan de Dios y de Nuestra Señora de Montserrat. 


Figura 3. Vista actual del espacio de los Jardines del Arquitecto Ribera. Fuente de la Fama

 “Jardines del Paraíso”
Estaban situados en el Paseo de Recoletos. Se construyeron en 1862 y era un parque muy frondoso con caminos laberínticos, calles y glorietas. En el centro, había una glorieta con una noria donde se sentaba la gente alrededor de la misma. En otros espacios se bailaba y estaba rodeado de árboles, estatuas y columnas. Como en todos los “Jardines de Recreo” había espectáculos.

“Jardines de los Campos Elíseos”
Ya hemos comentado como nace la idea de los “Jardines de Recreo” y siguiendo la moda existente en Europa, el promotor catalán José Casadesús encargó al arquitecto Lucas María de Palacio y Rodríguez la redacción del proyecto de los “Campos Elíseos” En 1864 se construyeron estos Jardines, en unos terrenos, situados en la parte izquierda de la antigua “carretera de Aragón”, un poco más allá de la plaza de toros que estaba al lado de la calle de Alcalá. En esta época se encontraba, en pleno desarrollo, la ampliación y urbanización de esta zona de la ciudad promovida por el Marqués de Salamanca. Se adjunta un plano de situación en el que se puede ver que estos Jardines de ubicaron en lo que hoy se conoce como Barrio de Salamanca y frente al Parque del Retiro. Estos Jardines se extendían por las actuales calles de Alcalá, Velázquez, Goya y Castelló. Había un autobús desde la Puerta del Sol hasta los Campos, al coste de un real.


Figura 4. Plano de situación de los Campos Elíseos 

Para poder disfrutar de los Jardines, durante todo el año, se pusieron a la venta abonos de 12 euros/año por persona, como entrada general. Para disfrutar de otras atracciones había que abonar una pequeña cantidad.  La entrada costaba dos reales hasta las cinco de la tarde y cuatro desde esta hora, en adelante.
El Jardín era muy amplio pero como se construyó, rápidamente, las plantas, las flores y los árboles no tenían el tamaño suficiente para dar alivio y frescor, aunque por la noche la temperatura era agradable.
El Jardín tenía una serie de edificaciones donde se realizaban distintas actividades lúdicas:
El teatro “Rossini” donde se daban representaciones de ópera. Una Plaza de toros aprovechando otra anterior que se demolió, en 1874, por problemas estructurales. Una Montaña rusa construida de mampostería y maderos, de grandes pendientes, que divertía mucho a los jóvenes.  Un Salón de Conciertos y Bailes.


Figura 5. Interior del Salón de Conciertos y Bailes

La Fonda o restaurante donde había salas aisladas, con el nombre de cada una de las provincias. La Casa de Baños se encontraba en un nivel superior al de la Fonda, los cuartos de pilas daban a un jardincillo y una Ría con un barco de vapor de ruedas y cinco falúas.


Figura 6. Vista de la Ría

Pasados tres años después de su inauguración (1867) empezó a decaer; se alquiló la plaza de toros, se destinó un espacio para bailes campestres. Se hicieron juegos de cucaña y en el teatro se realizaban ejercicios de gimnasia, etc.
El parque siguió funcionando, con cierto éxito, hasta finales de 1880, fecha en la que concluye el período máximo de contrato de 15 años. Además, hay que tener en cuenta, que el barrio de Salamanca se extendía hacia esta zona de la ciudad y ejercía presión sobre los terrenos en los que se pensaba construir. 


Figura 7. Baile en las Campos Elíseos 

Al decaer los “Campos Elíseos”, comenzó a tomar auge los “Jardines del Buen Retiro”, nombre que se dio al antiguo Real Sitio que se llama “Huerta del Rey” o de “San Juan”. La corte de Amadeo de Saboya comenzó a ponerlos de moda.  
“Los Nuevos Campos Elíseos”
Estaban situados en el actual parque de la Fuente del Berro que aprovechó, durante algún tiempo, el actual palacete donde se instaló un restaurante. El resto de las instalaciones: invernaderos, torre-mirador, un velódromo, una montaña rusa, así como algunas zonas ajardinadas que ya no se conservan.

“Jardines del Circo Price”
El Circo Price, en poco tiempo, se convierte en un polo de atracción. El Circo se encuentra situado en la calle de Recoletos, cerca de su posterior ubicación definitiva, en la Plaza del Rey. En enero de 1868, Thomas Price alquila a la duquesa de Medina de las Torres una parte de su jardín entre el Paseo de Recoletos y la calle de Piamonte, para instalar dichos Jardines. La iluminación artificial llega al Circo y a los jardines contiguos a la pista circense. Los espectadores pueden pasear por el lugar y disfrutar de la noche madrileña.  

Con esta muestra de estos “Jardines de Recreo”, nos podemos hacer una idea de la cantidad de lugares de diversión para los madrileños, aunque la situación económica no era muy buena, sin embargo, aquellos dedicaban bastante tiempo al ocio y a las actividades lúdicas.
Estos Jardines estaban situados en la propia ciudad, aprovechando espacios libres, plazas y otros lugares más alejados, como el caso de los “Campos Elíseos”. Este Jardín era el que tenía mayor extensión por su situación periférica y tenían una gran cantidad de dotaciones dedicadas al divertimento, e incluso al deporte.  

Fuentes de Información:
  • ARIZA MUÑOZ, Carmen. Los Jardines que la Comunidad de Madrid ha perdido. Espacio, tiempo y forma. Serie VII, Historia del arte, nº 14.2001
  • ARIZA MUÑOZ, Carmen. Jardines de recreo en Madrid, los llamados Campos Elíseos. Goya Revista de arte, nº 204, 1988.
  • DE LARRA MARIANO José, Revista Española nº20 de junio de 1834
  • GEA, Mª Isabel. Diccionario Enciclopédico de Madrid. Ediciones La Librería, 2002
  • GEA, Mª Isabel. El Madrid Desaparecido. (Página 99). Ediciones La Librería, 2003
  • SANCHEZ MENCHERO, Mauricio. Cinco cuadros al fresco. Los jardines de recreo en Madrid (1860-1890). Culturales; Vol V, nº9. Universidad Autónoma de Baja California. México.
  • VERDÚ RUIZ, Matilde. El arquitecto Pedro de Ribera (1681-1742). Instituto de Estudios Madrileños. Madrid, 1998.

Fuente de información de las imágenes
  • Figura 1. Esquema de la ocupación del Convento Mercedarías Descalzas de San Fernando (Mª Isabel Gea, El Madrid Desaparecido. Página 99)
  • Figura 2. Vista actual del Pasaje de la Alhambra (Foto del autor)
  • Figura 3. Vista actual del espacio de los Jardines del Arquitecto Ribera. Fuente de la Fama. (Foto del autor)
  • Figura 4. Plano de situación de los Campos Elíseos http://urbancidades.files.wordpress.como/2011/01/baile-campos-eliseos 1865.jpg)
  • Figura 5. Interior del Salón de Conciertos y Bailes. (Publicado en el nº 29 de Museo Universal, del 16/07/1865)
  • Figura 6. Vista de la ría. (Publicado en el nº 29 de Museo Universal, del 26/06/1864)
  • Figura 7. Baile en las Campos Elíseos. 1865 (La Ilustración Española y Americana. 1865)


Índice de Figuras
Figura 1. Esquema de la ocupación del Convento Mercedarías Descalzas de San Fernando

Figura 2. Vista actual del Pasaje de la Alhambra

Figura 3. Vista actual del espacio de los Jardines del Arquitecto Ribera. Fuente de la Fama

Figura 4. Plano de situación de los Campos Elíseos

Figura 5. Interior del Salón de Conciertos y Bailes

Figura 6. Vista de la Ría

Figura 7. Baile en los Campos Elíseos.


martes, 22 de abril de 2014

El desaparecido Convento del Sacramento. II

En el Capítulo I, hemos tratado sobre la fundación del Convento, su edificación y cómo le afectó la Guerra Civil. En este Capítulo II hablaremos de su reconstrucción después de los daños de la Guerra Civil, su posterior demolición y la desaparición de algunos de sus edificios así como de la conservación de algunas de otras zonas y, sobre todo, del conocido como Huerto de las Monjas.

Reconstrucción después de la Guerra Civil
Ya hemos visto que los daños, producidos por la Guerra Civil,  fueron tan grandes que fue necesaria su reconstrucción. La misma se llevó a cabo por el Servicio de Regiones Devastadas y Reparaciones; el arquitecto Miguel Ángel García-Lomas Samoano redactó un proyecto de restauración y reconstrucción. Se acompañan dos imágenes de las obras de reconstrucción.


Vamos a recordar qué era el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones. Este Organismo se funda en 1938, con la finalidad de dirigir e inspeccionar los proyectos de reconstrucción, tanto de viviendas, de monumentos artísticos, como de infraestructuras, dañadas por la Guerra Civil, en el territorio denominado “nacional”. Este Organismo junto con el de la Dirección General de Arquitectura (DGA) fue responsabilidad del arquitecto Pedro Muguruza. Este conocido arquitecto sería el encargado de la reconstrucción del país, en especial de aquellas regiones y territorios que habían resultado, significativamente,  dañados por la Guerra.  En 1957, se puede considerar que había finalizado el cometido de dicho Organismo, por lo que fue disuelto pasando algunas de sus competencias al Ministerio de la Vivienda.

Los expedientes, relacionados con dicho Servicio, están depositados en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares (AGA), en la Sección: Regiones Devastadas.  Hay una gran cantidad de ellos, relacionados con obras de restauración o reparación de: monumentos, viviendas privadas, iglesias, colegios, etc. incluso se repararon calles, espacios urbanos, infraestructuras, etc.

La demolición  del Convento.  La conservación de algunos de sus edificios
Unos años después de su reconstrucción, en los años sesenta, el Convento es demolido; la comunidad de las monjas es trasladada a un nuevo convento en Boadilla del Monte. Se construyen unos edificios de viviendas por parte de los arquitectos Fernando Chueca y Joaquín Roldán, en la zona que ocupaban las dependencias conventuales. Esta operación urbanística fue muy polémica, criticándose en la prensa; en los periódicos ABC y El País; se habló de ello en varias ocasiones, criticando la nula integración de la citada intervención, en el casco histórico de Madrid.

Realmente, esta operación nos resulta, al menos, “chocante”; los edificios que se ejecutaron son visibles, tanto desde la calle del Sacramento  como desde el interior del espacio que queda libre y que se respeta, nos referimos al llamado Huerto de las Monjas. No sabemos quién fue el promotor ni las razones para que se permitiera la demolición de los edificios conventuales.


Figura 1. Vista de las viviendas desde el Huerto de las Monjas

Después de su demolición quedan en pie: la Iglesia,  el cuerpo de la calle del Pretil de los Consejos y la zona dedicada a Huerto,  como veremos más adelante. La Iglesia fue adquirida por el Ministerio de Defensa, en 1979, y se encargó la restauración de la misma al Servicio de Armamento y Construcciones de la Armada. En 1982, cuando se estaban realizando dichas obras fue declarado Monumento Nacional Histórico Artístico Nacional. El interior de la Iglesia está perfectamente restaurado y cuidado con pinturas al fresco en la cúpula, en las pechinas y un espléndido fresco en el interior del nártex de la misma, bajo el sotocoro. Aconsejamos al paseante que la visite y que disfrute de la misma.


Figura 2. Vista de las viviendas, desde la calle del Sacramento y la Iglesia al fondo

A comienzos de los ochenta el Palacio de O’Reilly fue adquirido por el Ayuntamiento de Madrid y el arquitecto Joaquín Roldán lo sometió a una gran reforma, vaciando su interior con el fin de adecuarlo para oficinas municipales. En la actualidad se encuentran las Delegaciones Municipales de Hacienda, Rentas y Patrimonio. Del edificio primitivo sólo queda la fachada, realizada originalmente en ladrillo, donde lo que más destaca son las labradas molduras de piedra que rematan la puerta principal. Toda la fachada está acabada con un revoco de cal, color beige y un zócalo de granito labrado,  siguiendo los acabados de la zona.


Figura 3. Fachada actual del Palacio de O’Reilly


El Huerto de las Monjas
Dentro de la “salvaje operación urbanística” sólo se salva, como ya hemos comentado, un espacio libre ajardinado que se conoce como el “Huerto de las Monjas”; era un lugar destinado por las religiosas para plantar las hortalizas y los frutales que utilizaban para uso propio y su propia alimentación. El claustro, situado al norte, y al lado de la Iglesia tenía otra función, tradicional como “claustro”.  Según la antigua tradición, en este Huerto, había una gran cantidad de agua, almacenada en un estanque o alberca, hoy desaparecidos, que cedían a la ciudad a través de  la “Fuente de Diana de la Plaza de la Cruz Verde”.

Este espacio, con su configuración y su ajardinamiento, se puede considerar que se mantiene bastante parecido al original,  salvo algunas pequeñas variaciones, realizadas en estos últimos años. A dicho espacio se accede por la calles del Sacramento y del Rollo, respectivamente, mediante unos pequeños tramos de escalera. Es accesible, sólo,  los días laborables ya que los fines de semana están cerrados por parte del Ayuntamiento de Madrid, mediante unas cancelas metálicas que lo aíslan de las mencionadas calles. La cara sur está protegido por un muro, muy alto,  de ladrillo revocado que da a la Plaza de la Cruz Verde, donde se encuentra la mencionada “Fuente de Diana Cazadora”. En la Figura 6 se puede ver, aunque sea de una manera bastante difusa, una vista de la parte superior de los edificios de la Plaza de la Paja que se ven, por encima del citado muro


Figura 4. Vista de los edificios de la Plaza de la Paja

Al ya citado arquitecto, Joaquín Roldán Pascual, se le encargó la construcción de uno de los edificios que sustituían a los derribados del Convento. Encontró el Huerto totalmente irreconocible ya que se había construido, en el solar, una nave industrial por lo que había sido despojado con el paso del tiempo de todas las huellas originales de su identidad, salvo media docena de árboles supervivientes. Roldán, a través de las únicas trazas existentes, rehízo: los caminos con un pavimento de idéntica calidad y diseño en las calle peatonales, en color rojo, mediante cerámica, tratando los encintados con un sardinel de ladrillo. Asimismo, reintegró los setos dispuestos como antiguos parterres y plantó árboles frutales. Se colocaron bancos en la semiglorieta central y una farola que procedía de las que se instalaron, en su día, en la Puerta del Sol. El Huerto fue calificado como de “suelo privado de uso público”.

Sin duda, se trata de un pequeño espacio verde con un encanto especial y que corresponde a esos “jardines secretos de Madrid”. Además, los bajos de los edificios citados están ocupados por oficinas municipales y, en general, el ambiente es muy tranquilo. El jardín está dividido por setos de boj y arbustos recortados en forma piramidal; los parterres, limitados por los setos, están cubiertos por plantas tapizantes, sobre todo hiedra.  Entre los árboles destacan: un gran madroño, un “cersis siliquastrum” (árbol del amor), un cerezo ornamental y se distinguen, al fondo, unas catalpas de gran tamaño. En la Figura adjunta se ve una vista general del Huerto


Figura 5. Vista general del Huerto

Pero lo que realmente llama la atención es una fuente situada en la zona de acceso que el Ayuntamiento, hace algunos años, instaló aquí. La fuente procede, originalmente, de la finca “El Castañar” propiedad de los duques de Montellano, en Vuerva (Toledo). Posteriormente, los duques la instalaron en el jardín de su Palacete de la Castellana, construido por los arquitectos Juan Bautista Lázaro y Joaquín Saldaña  y que sería testigo de fiestas, representaciones teatrales y reuniones sociales de la aristocracia de la época.  Dicho Palacete fue derribado en 1966, para construir el Edificio de la Unión y el Fénix, actualmente sede de la Mutua Madrileña (Paseo de la Castellana, 33). Se puede ver en detalle la mencionada fuente.


Figura 6. Detalle de la fuente

La fuente está compuesta por unos angelotes neoclásicos formando un círculo, alrededor de un surtidor, sobre un gran cilindro de piedra, situado en el centro de un estanque octogonal, ejecutado en ladrillo visto rematado con dovelas de piedra en los vértices. Aunque la fuente no se corresponde con la época del Huerto, tiene un encanto que la hace muy atractiva y elegante.

Este pequeño espacio verde, con su sugerente nombre de “Huerto de las Monjas”, es un pequeño jardín muy recomendable para visitar y disfrutar, en cualquier época del año. Constituye un remanso de paz, rodeado por el bullicio de la ciudad, en pleno barrio, conocido como “el Madrid de los Austrias”. Recomendamos al visitante que, con poco de imaginación, contemple el Huerto como el lugar donde las monjas realizaban sus labores de horticultura y jardinería.


Figura 7. Vista del Huerto de las Monjas desde el acceso de la calle del Sacramento

Es curioso que el Convento resistiese las actuaciones de Bonaparte, de la Desamortización y los daños de la Guerra Civil que fueron bastante importantes; se emplearon medios económicos y recursos para su reconstrucción y sin embargo no resistió la ambición de promotores que suponemos debieron estar amparados por las autoridades “competentes” de la época.

Espero que este trabajo sirva para que algunos madrileños, aficionados por el conocimiento de la ciudad, les ayuden a disfrutarla más y, sobre todo, del desaparecido Convento del Sacramento del cual nos quedan algunos vestigios que son muy valorables así como de la huella que dejan los edificios desaparecidos.

Fuentes de Información:
  • ANTON BARCO, MARIA y TEJELA JUEZ, JUAN. El monasterio del Santisimo Sacramento. Revista Madrid Histórico nº26/03-04/2010.
  • TEJELA JUEZ, JUAN y RODRIGUEZ ROMERO, EVA. Actas del VII Congreso Nacional de Historia de la Construcción, volumen II. Santiago de Compostela (26-29/10/2011) Las actuaciones de “Regiones Devastadas y Reparaciones” en los conventos barrocos madrileños.
  • El Paisaje de la Clausura. Jardines, Huertas, Claustros y el Entorno Urbano de los Conventos Barrocos de Madrid. Coordinadora Eva J. Rodríguez Romero. CEU Ediciones 2012. Cuadernos de Investigación nº04.2012
  • http://artedemadrid.wordpress.com/2009/09/07/jardines-del-paseo-de-la-castellana-ii-el-barrio-de-indo/

Índice de Figuras:
  • Figura 1. Vista de las viviendas desde el Huerto de las Monjas
  • Figura 2. Vista de las viviendas, desde la calle del Sacramento y la Iglesia al fondo
  • Figura 3. Fachada actual del Palacio de O’Reilly
  • Figura 4. Vista superior de los edificios de la Plaza de la Paja
  • Figura 5. Vista general del Huerto
  • Figura 6. Detalle de la fuente
  • Figura 7. Vista del Huerto de las Monjas desde el acceso de la calle del Sacramento


Fuentes de información de las imágenes: 
  • Figuras: 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. Fotografías del autor


miércoles, 5 de marzo de 2014

El desaparecido Convento del Sacramento. I

Muchos madrileños han pasado por la calle del Sacramento, en una o varias ocasiones, que va desde Plaza del Cordón hasta la calle Mayor; dicha calle es bastante conocida por todos, ya que en ella se encuentran oficinas recaudatorias para gestiones de impuestos municipales.  Pero lo que quizás no sepan es que dicha calle se llama así porque en la misma se encontraba un gran Convento de monjas bernardas del que sólo queda la Iglesia y otros restos, como veremos más adelante, y que son realmente interesantes.  

Advertencia: para que al lector esta entrada no se le haga demasiado pesada,  lo vamos a dividir en dos entradas o Capítulos, sucesivos con un cierto margen de tiempo entre ambos.

Capitulo I: En este capitulo trataremos sobre sus antecedentes, su fundación, edificación y cómo le afectó la Guerra Civil. En el Capitulo II hablaremos de su reconstrucción, su posterior demolición y la desaparición de muchos de sus edificios, la conservación de algunas de sus zonas y, sobre todo, del conocido como Huerto de las Monjas.

El Palacio del Duque de Uceda
El primer Duque de Uceda fue don Cristóbal Gómez de Sandoval-Rojas; era un poderoso valido de Felipe III. El palacio fue promovido por el citado Duque y proyectado por Francisco de Mora, las obras las dirigió Juan Gómez de Mora, sobrino del anterior. Su padre Juan Gómez fue nombrado en 1593 pintor de cámara por Felipe II. Las obras fueron realizadas por el capitán Alonso Trujillo (1608-1613). Está situado en la calle Mayor, esquina a la calle Bailén, al comienzo del Viaducto.

Se puede considerar, sin duda,  como una construcción muy ostentosa, pero conociendo al personaje esta era su intención. Era hijo del Duque de Lerma y se hizo un hueco en la corte; además quiso suplantar como valido a su propio padre. Fue procesado en la época de Felipe IV a instancias del Conde Duque de Olivares que lo desterró de la corte. Después de la caída de su propietario, el palacio fue adquirido por la Casa Real. La reina, Mariana de Austria, madre de Carlos II, vivió en él hasta su muerte.


Cuando llega a Madrid, el primer Borbón, Felipe V, en 1704, ordena el traslado de las oficinas del Real Alcázar al palacio de Uceda, denominándose como “Palacio de los Consejos”. Tras la proclamación de la Constitución, de 1812, el Consejo de Estado quedó instalado en el Palacio. Actualmente, constituye la sede de Capitanía General y del Consejo de Estado.

El desaparecido Convento del Sacramento-Palacio de Uceda
Figura 1: Palacio de Uceda
Constituye un hito en la zona, tanto por su arquitectura como por el movimiento de personas que circulan a su alrededor.

Hoy en día, está muy modificado sobre el original ya que en las esquinas tenía unos torreones que se demolieron, en su momento.

El Convento del Sacramento. Su fundación
En el año 1615, el Duque de Uceda, imitando a los reyes, Felipe III y Margarita de Austria-Estiria, que habían mandado construir el convento de la Encarnación, al lado del Alcázar; a través de un pasadizo estaban unidos ambos edificios de manera que los reyes oían los oficios en la iglesia del convento, sin salir a la calle. El Duque, imitantdo a los reyes, mandó construir el “Convento de las Monjas Bernardas Cistercienses del Santísimo Sacramento”. Para habitarlo, trajo a unas religiosas de Santa Ana de Valladolid, alojándolas en casas anejas a su Palacio, el 21 de junio de 1615.
Inicialmente, el Convento se habitó por seis monjas aunque se proyectó para 41. El Duque: “doto al monasterio de 3 casas de la parroquia de Santa María, más de 3.000 ducados de renta y todo lo necesario para su mantenimiento”.

Las obras de la iglesia, como ocurre, siempre en estos casos, empiezan mucho más tarde en 1671 y finalizan un siglo después, en 1744. Fue proyectada por Juan Gómez de Mora, el mismo arquitecto que dirigió las obras de su Palacio, en 1648, y es el típico ejemplo de iglesia barroca madrileña. Sigue el modelo de la Orden del Carmen. Este modelo se sigue, tanto en ejemplos de la época: La Encarnación, Mercedarias de Juan de Alarcón (“Las Alarconas”), Trinitarias de San Ildefonso y San Juan de la Mata, etc. como en casos actuales: Tercer monasterio de la Visitación. Salesas. (c/Francisco Silvela, 48)

En las obras de la iglesia participaron: Bartolomé Hurtado, Pedro de Ribera y Francisco Esteban. Se construyó entre los años 1671 y 1744, las obras durarin casi 73 años.

En la fachada destaca el bajorrelieve sobre el arco central del acceso que está formado por tres arcos; el mismo representa a San Benito y San Bernardo (santos de la Orden) adorando al Santísimo Sacramento. Destaca el remate ondulado, en la parte superior,  de la fachada, en un primer plano y el remate de la cúpula, en un segundo plano. Es un ejemplo típico de iglesia barroca. La planta es de cruz latina de una sola nave, dividida en tres tramos cubierta por una bóveda de medio cañón con lunetos en las arcadas. Asimismo, sobre el acceso está situado el coro elevado cerrado por celosías. La cúpula sobre pechinas es encamonada y está iluminada por una linterna.

Existía un pasadizo que unía la tribuna del coro del templo con el propio Palacio del Duque, siguiendo el caso del ya citado del pasadizo entre el Alcázar y el Convento de la Encarnación. 

El desaparecido Convento del Sacramento-Iglesia
Figura 2: Fachada de la Iglesia

Edificación del Convento
El Convento se puede considerar totalmente construido, a mediados del siglo XVIII, ya que así se considera en el “Plan de Nicolás Chalmandrier. Primera cartografía, 1761”. Está constuida la iglesia, la sacristía, el claustro, los dormitorios y la zona dedicada a huerta, situada al sur. En la Figura 3, se puede ver, perfectamente, la planta del edificio completo, con todo detalle,  con las dependencias indicadas anteriormente. Así,  podemos ver de forma muy detallada: el palacio del Duque de Uceda, la calle de Pretil de los Consejos y, sobre todo, el espacio libre de la huerta con una fuente o pozo en la que se ve el trazado cuatripartito de la jardinería y  los componentes propios de la huerta, quedando una franja vegetal, a la derecha del espacio. Asimismo,  se ve la Plaza de la Cruz Verde.  

El desaparecido convento del Sacramento-Topografía catastral
Figura 3: Topografía catastral de España
En 1725, el arquitecto Pedro Hernández proyecta el Palacio de O’Reilly para residencia de las religiosas, estaba situado en la misma manzana, al final del solar del Convento; como veremos más adelante este edificio se conserva, actualmente,  pero muy transformado.

El Convento no fue afectado ni por las obras de José I, Bonaparte, (1808-1813) ni por la Desamorización de Mendizábal (1826).

En la Maqueta de Madrid de León Gil de Palacio (1830), realizada durante el reinado de Fernando VII, se representa el Convento con total minuciosidad. Todo el conjunto se ve en un color rojizo y se aprecia, perfectamente, la cúpula de la iglesia y la tapia que lo separa de la Plaza de la Cruz Verde, en la que se aprecia el arbolado.

Nos podemos hacer una idea, muy real, de cómo era el Convento, hacia los años 30, mediante unos documentos fotográficos que adjuntamos, a continuación.  

El desaparecido convento del Sacramento
Figura 4: Visión del Convento desde la Plaza de la Paja (1930)
En esta Figura  se ve la parte trasera del Convento, desde la Plaza de la Paja, en la que se ve la fuente de “Diana Cazadora”, en la Plaza de la Cruz Verde, de 1850, siendo corregidor el Exmo. Sr. Marqués de Santa Cruz, don Francisco de Borja de Silva Bazán, para suministro de agua potable a los ciudadanos. El recinto toma su denominación de una antigua cruz de madera, pintada en color verde, con la que se acostumbraba en señalar los lugares donde se producían las ejecuciones de la Inquisición. La fuente está un tanto deteriorada y la plaza se ve en obras. Se contempla,  perfectamente,  la iglesia y un cuerpo del convento, de gran altura, coronado por una gran arquería que debía corresponder a dependencias conventuales. En la Figura 5 se puede ver la fuente, actualmente adosada al muro o tapia de cierre del Convento.   

El desaparecido Convento del Sacramento-Diana Cazadora
Figura 5: Vista actual de la Fuente de Diana Cazadora
En la Figura 6 se ve la iglesia Arzobispal Castrense, en 1920, antes de las modificaciones posteriores de los últimos años. La misma está unida al palacio de Uceda por una edificación, ya desaparecida. Detrás se ve la cúpula de San Andrés. Delante se ve el monumento que se levantó para conmemorar el atentado contra Alfonso XIII y la reina Victoria de Battenberg, el día de su boda, el 31 de mayo de 1906, por el anarquista Mateo Morral. Se trata de una alta columna coronada por un ángel, cerrado por una verja que impide la visión de la fachada de la iglesia: Hoy en día está  muy modificado, se trata de un monumento más pequeño con el ángel, en un primer plano, sobre un pequeño pedestal y permite contemplar, claramente,  la fachada de la iglesia.  

El desaparecido Convento del Sacramento- fachada 1920
Figura 6: Fachada de la iglesia (1920)
La Guerra Civil
En 1933, en el mes de diciembre, un atentado producido por una bomba provocó grandes destrozos en el ala del Pretil de los Consejos, causando un incendio al que acudieron, tanto los agentes de la autoridad como los bomberos; así nos lo cuenta el ABC, domingo 10 de diciembre de 1933, en la edición de la mañana.

Ya en plena Guerra Civil sufrió grandes daños a causa de los bombardeos que, se producían en la zona, en la Cuesta de la Vega, se había instalado una batería de cañones. Los daños fueron tan grandes que fue necesario su reconstrucción, como veremos en el Capitulo II.

En este Capitulo I, hemos querido captar la atención de nuestros seguidores e invitarles hasta llegar al final de la historia del Convento del Sacramento, en el Capitulo II, que como habeís podido comprobar es bastante interesante.

Fuentes de Información:
  • ANTON BARCO, MARIA y TEJELA JUEZ, JUAN. El monasterio del Santisimo Sacramento. Revista Madrid Histórico nº26/03-04/2010.


Índice de Figuras:
Figura 1. Palacio de Uceda
Figura 2. Fachada de la iglesia
Figura 3. Topografía catastral de España
Figura 4. Visión del Convento desde la Plaza de la Paja (1930)
Figura 5. Vista actual de la Fuente de Diana Cazadora
Figura 6. Fachada de la iglesia (1920)

Fuentes de información de las imágenes:
Figuras: 1, 2 y 5. Fotografias del autor
Figura 3. Provincia de Madrid. (Hojas kilométricas) (1860-70)
Figura 4. Foto de María Santoyo. Madrid, centro. (1930)
Figura 6. Foto de Paco Soto de Lanuza. Madrid, centro (1920) 



martes, 7 de enero de 2014

Los Trabajos de Jardinería de Fernando García Mercadal en Madrid

La figura de García Mercadal (1896-1985) es muy atractiva por varias razones: por su trabajo como arquitecto, su formación en Roma, su labor como profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid, etc.

Además era un viajero incansable, viajó por: Italia, Grecia, Austria, Alemania, etc. conociendo a los arquitectos destacados de la época: Adolf Loos, Peter Behrens, hermanos Jansen, Mies Van der Rohe, etc.

Perteneció a la Generación del 25 al introducir en  España el racionalismo arquitectónico, centroeuropeo, e impulsar el GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), constituido en 1930.   

Este post, por cierto,  es un homenaje a García Mercadal, en el que hablaremos de su labor jardinera en Madrid que no es demasiado conocida. Para ello,  hemos manejado, sobre todo,  su libro Parques y Jardines. Su Historia y sus Trazados que, sin duda,  lo podemos calificar de muy interesante y entrañable. A lo largo de dicho libro, se  hace un recorrido de sus 11 capítulos, desde los “Jardines de la Antigüedad”, pasando por el “Jardín francés”, el “Paisajista”, los “Madrileños existentes y desaparecidos”, llegando hasta el “Jardín Japonés”. Hay mucha información gráfica y fotográfica, de la época, que es de gran interés, que tiene un cierto encanto y que hace muy interesante su lectura.  Se puede considerar como un caso único de bibliografía, dedicado a este tema de la jardinería,  en nuestro país y en la citada época.

Ocupó el cargo de arquitecto de la Sección de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, en la especialidad de Parques y Jardines.

En su gestión al frente de este Servicio realizó algunos jardines: los de la estatua de Esparteros, la reforma de la Plaza Mayor, los del entorno del Museo del Prado, los de Rosales, Parque del Oeste, los de la nueva zona de recreo del Retiro, los de las Plazas de San Andrés y la transformación del cementerio de San Martín en jardín público del barrio.

Después de la Guerra Civil fue sancionado e inhabilitado, temporalmente, hasta que en 1946 se le da el cargo de arquitecto del Instituto Nacional de Previsión. 

Como ejemplo de los trabajos realizados y, relativamente conocidos,  hablaremos de los Jardines del Convento de la Encarnación y de los de Sabatini.

En la Plaza de la Encarnación trabajó hacia los años 20. En este caso como, en otros muchos, se habían plantado árboles que de gran tamaño delante de los monumentos, de manera que la visión de los mismos queda casi anulada. Esto se produce porque en esa época los que se ocupaban de estos trabajos eran casi todos ingenieros de montes y les interesaba más  la existencia de árboles de gran tamaño y no tenían en cuenta lo que entorpecía la visión de las fachadas de los edificios. El proyecto de Mercadal lo que propone es modificar la situación de los árboles de manera que la visión de la fachada del Convento de la Encarnación quede lo más libre posible como se puede ver en las Figuras adjuntas.

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Figura1.  Documentación del propio arquitecto del proyecto de la Plaza de la Encarnación

La situación actual se puede ver en la Figura 2

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Figura 2. Vista actual del Convento de la Encarnación.

Otro caso interesante es el de los Jardines de Sabatini. En la esquina norte del Palacio Real, entre las calles de Bailén y la Cuesta de San Vicente, estaban situadas las Caballerizas Reales, construidas por Carlos III, en 1789. El arquitecto fue Sabatini, se trataba de un edificio de piedra berroqueña y granito;  éste tenía forma de trapecio y era de un gran tamaño, ocupaba una extensión de 2,50 ha. Además, de las caballerizas el conjunto tenía una capilla dedicada a San Antonio, almacenes, fuentes, fraguas y herraderos. Tenía seis patios interiores, en torno a los que se articulaba la construcción. El esquema de esta edificación se puede ver en el plano de la Figura 3.

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Figura 3. Plano de Madrid de Francisco Coello, 1848.  

Estas edificaciones fueron incautadas por el Gobierno de la II República y cedidas al Ayuntamiento de Madrid para que se construyera un parque público. En 1934 se realizó el derribo de las citadas edificaciones. Se convocó un concurso público y el primer premio lo ganó García Mercadal. En las Figuras adjuntas 4 y 5 se puede ver la mano del maestro en la redacción del proyecto y en el estudio de todos los detalles: trazado de parterres, puertas, barandillas, escalinatas, muretes, etc.  

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Figura 4. Proyecto de los Jardines de Sabatini. Plantas

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Figura 5. Proyecto de los Jardines de Sabatini. Detalles

En las Figuras 6 y 7 se pueden ver algunas de las vistas actuales de los Jardines.     

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Figura 6. Jardines de Sabatini. Vista del estanque con el Palacio Real al fondo

En 1972 se transformaron los Jardines para ello se construyeron las escaleras monumentales desde la calle de Bailén y se instaló  la estatua de Carlos III.

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Figura 7. Jardines de Sabatini. Vista general de la vegetación

Hay muchos madrileños que suponen que estos Jardines son contemporáneos del Palacio Real y no saben que se realizaron en los años 30; es posible que el nombre de Sabatini sea lo que  induce a error. Realmente es un conjunto muy interesante: un gran estanque que refleja la magnífica fachada del Palacio, flanqueado por las célebres “estatuas de los reyes”,  fuentes, trazado de caminos, parterres de plantación, la existencia de grandes especies vegetales, zonas de estancia, etc. y a su vez relaciona la calle Bailén con la Cuesta de San Vicente, mediante amplias escaleras y accesos. 

Es nuestro deseo que este breve reportaje sirva para dar a conocer, más profundamente, la figura de Fernando García Mercadal que, por una serie de razones, no es demasiado conocida, ni siquiera entre los técnicos en la materia y mucho menos sus trabajos de jardinería en Madrid.

Fuentes de Información:
GARCIA MERCADAL, FERNANDO. Parques y Jardines. Su Historia y sus Trazados. Institución “Fernando el Católico” C.S.I.C. Cuadernos de Arquitectura de la Cátedra “Ricardo Magdalena”. Zaragoza 2003.
Wikipedia Garcia Mercadal

Fuentes de Información de las imágenes
Figura 1. Documentación del propio arquitecto del proyecto de la Plaza de la Encarnación. GARCIA MERCADAL, FERNANDO. Parques y Jardines. Su Historia y sus Trazados. Página 239.
Figuras 2, 6 y 7.  Fotografías del autor
Figura 3. Plano de Madrid de Francisco Coello, 1848. La Planimetría de Madrid del siglo XIX. Levantamiento topográfico del Instituto Geográfico y Catastral.
Figuras 4 y 5. Planos del Proyecto del autor. GARCIA MERCADAL, FERNANDO. Parques y Jardines. Su Historia y sus Trazados Páginas (229 y 231)

Índice de Figuras
Figura1.  Documentación del propio arquitecto del proyecto de la Plaza de la Encarnación (Antes y después de su transformación)
Figura 2. Vista actual del Convento de la Encarnación.
Figura 3. Plano de Madrid de Francisco Coello, 1848. 
Figura 4. Proyecto de los Jardines de Sabatini. Plantas
Figura 5. Proyecto de los Jardines de Sabatini. Detalles
Figura 6. Jardines de Sabatini. Vista del estanque con el Palacio Real al fondo
Figura 7. Jardines de Sabatini. Vista general de la vegetación

lunes, 2 de diciembre de 2013

Las Casas de Cordero

No todo el mundo que vive en Madrid conoce que “las Casas de Cordero” corresponden al edificio de la calle Mayor nº1, que ocupa toda la manzana, dando a las siguientes calles: Esparteros 3 y 5; Marqués Viudo de Pontejos, 2; Plaza de Pontejos, 2 y del Correo, 2. Se adjunta una vista general de todo el edificio.

Las Casas del Cordero 1

Figura 1. Vista general de la calle Mayor, 1


Su nombre se debe a su promotor, Santiago Alonso Cordero, y se construyó, entre 1842 y 1846, por el arquitecto Juan José Sánchez Pescador. Se le considera como el primer gran edificio de viviendas que tuvo la ciudad. En éste se aprecia una distribución de viviendas ajustada a los distintos estratos sociales y económicos de la época. Consta de cuatro alturas y se localizaban las más lujosas en la parte central de la edificación.

En 1977 se incoa el expediente de BIC.

¿Quién era el citado Santiago Alonso de Cordero?

Era una persona curiosa y que por distintas circunstancias se hizo rico y llegó a tener un cierto poder, incluso en política. Procedía de Astorga y, normalmente, iba vestido de maragato, incluso cuando asistía a las sesiones del Parlamento.

Las Casas del Cordero 2

Figura 2. Retrato de Santiago Alonso.

Se cuenta que una Navidad jugó a la Lotería Nacional;  apostando a diferentes  combinaciones, simultáneamente, y los premios que eran exorbitantes los ganó. La cantidad de dinero que tenía que pagar Hacienda era tan grande que las arcas públicas, en esta época de Isabel II, no pudieron hacerlo. Debido a esta situación, el Estado llegó a un acuerdo con  él, de modo que le cedió un amplio terreno en las proximidades de la Puerta del Sol que era una de las zonas más costosas de la ciudad. En dicho terreno era donde estaba situado el Convento de San Felipe el Real. 

Por supuesto, Cordero aceptó la oferta y construyó un gran complejo de 100 apartamentos, en toda la manzana, dividida en seis edificios;      tenía siete patios interiores que daban luz y ventilación a los espacios interiores. Había varias “suites”, lo que demuestre el lujo para la época. Esta edificación, tan singular,  debió ser una revolución para lo que, habitualmente, se construía en el Madrid del XIX.

Diez años después, cuando se reconstruyó la Puerta del Sol, entre 1852 y 1862, el arquitecto Lucio del Valle unificó el conjunto de las edificaciones de la Plaza, tomando como modelo las “Casas de Cordero”.

Su buena situación económica y su amistad con Mendizábal,  aunque esto no se ha podido demostrar,   le debió reportar algunas ventajas, incluso, se le abrieron las puertas del Congreso.

Hoy en día, el edificio está muy transformado; está casi todo ocupado por hostales y en la planta baja hay varios locales comerciales: sucursales bancarias, cafeterías, perfumerías, etc. destacando la casa de juegos, “Sol Park”. Dicho local, hace muchos años, estuvo ocupado por uno de los primeros autoservicios que se instalaron en Madrid, llamado “Tobogán” que se puso de moda y era muy frecuentado por los madrileños.

En el citado salón de juegos, en su espacio central,  se pueden contemplar algunos arcos de piedra que corresponden a uno de los patios primitivos. Asimismo, hacia la derecha, se puede observar una escalera en la que se conservan los viejos pasamanos de hierro y varias vigas del siglo XIX.

Por último, nos queda hablar del escudo de armas de Cordero. Dicho escudo está situado, en la esquina de la calle de Mayor y Esparteros, el local está ocupado por un MacDonald`s; en el centro hay  una rueca y un oso a cada lado

Las Casas del Cordero 3

Figura 3. Escudo nobiliario de Cordero

Finalmente, hablaremos del Convento de San Felipe el Real, que fue el edificio, como ya hemos comentado, que se demolió en 1838 y que dejó libre el solar para construir las “Casas de Cordero”.

Dicho Convento se construyó en 15471, gracias al rey Felipe II que autorizó su construcción, por lo que se dedicó a San Felipe; eran monjes agustinos.

En la manzana que estaba construido: calle del Correo, Marqués Viudo de Pontejos, Esparteros y Mayor y con el fin de salvar el desnivel que había entre esta última calle y la primera, el Convento estaba sobre una gran lonja, conocida como “las gradas de San Felipe”. Nos podemos hacer una idea del gran tamaño del solar, estudiando el plano de la Figura 4.

Las Casas del Cordero 4

Figura 4. Planta del Convento

Las citadas gradas se convirtieron en el principal “mentidero de la Villa”. Debajo de la lonja estaban las que se conocían como “covachuelas” que eran una especie de tiendecillas o almacenes que estaban situados en los sótanos. Durante un tiempo la Bolsa de Comercio estuvo instalada en el citado Convento.

El mismo fue ocupado por los franceses, durante la Guerra de la Independencia, se utilizó como cuartel y la iglesia la empleó como caballerizas.

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Figura 5. Vista del Convento de San Felipe el Real

Hemos visto un caso más de un edificio, situado en el centro de la Villa, por todos reconocido pero del que su origen no es demasiado conocido. Sobre el mismo hay algunos datos sorprendentes y, sin duda, curiosos; nos referimos a la relación, un tanto oscura y nada transparente entre el ministro Mendizábal y Santiago Cordero, así como las causas de la demolición del gran Convento de San Felipe el Real.  

Fuentes de Información:
  • Ayuntamiento de Madrid. Área de Gobierno de las Artes. “Patrimonio Edificado de Madrid. Patrimonio Edificado. Casas del Cordero (Ref: 03293).
  • GEA, Mª ISABEL, El Madrid Desaparecido. Ediciones. Ediciones la Librería 2003.
  • MARCO Y PETER BESAS. El Madrid Oculto. Una Guía Práctica. Ediciones la Librería 2010.
  • La Memoria Selectiva 1835-1936. Cien años de Conservación Monumental en la Comunidad de Madrid. (Catalogo de la Exposición).


Fuente de información de las imágenes
  • Figura 1, 3.  Fotografías del autor
  • Figura 2. Museo Romántico. Cuadro de Esquivel. La Memoria Selectiva 1835-1936. Cien años de Conservación Monumental en la Comunidad de Madrid. (Catalogo de la Exposición). Página 32.
  • Figura 4. Plano de Texeira (1656)
  • Figura 5. La Memoria Selectiva 1835-1936. Cien años de Conservación Monumental en la Comunidad de Madrid. (Catalogo de la Exposición). Página 28.